Crisma Parroquial 2014Para los cristianos Navidad siempre es un acontecimiento extraordinario, aunque la celebremos cada año y se repitan toda una serie de actos y costumbres en torno a la misma. Navidad siempre es, o debería ser, novedad. Novedad porque recordamos un acontecimiento único en la historia de la humanidad y tan extraordinario que siempre lo podremos contemplar desde distintos puntos de vista, a cual más enriquecedor. Novedad también porque esta fiesta nos invita a todos y cada uno de nosotros a gozar la vida desde el amor y la entrega a los demás tal como hizo Jesús naciendo en Belén. Cada uno de nosotros podría pensar qué le pide el Señor en estas fechas y de cara al año nuevo.

Pensando en nuestra Parroquia a mí me gustaría que ésta se convirtiera en un gran Belén, en un lugar donde nazca y crezca Jesús y todos pudiésemos contemplarlo admirados.

Me gusta que haya jóvenes como la Virgen María y como san José, dispuestos a trabajar, a comprometerse por una causa justa, a superar dificultades, a vivir con un gran amor y una gran sonrisa en la cara. Es impagable el servicio que prestan en catequesis, en el coro, en la Adoración Nocturna, en la liturgia o como voluntarios en cualquier tarea de la parroquia.

Me gusta que haya niños porque me recuerdan los ángeles que cantaban la gloria de Dios en la inocencia o en las travesuras propias de la edad. Me encanta el “ruido” que hacen en la catequesis y hasta en la iglesia. ¡Cuánto ama el Señor a nuestros niños, y en concreto a los Tarsicios!

También son ángeles nuestras Hermanas de la Cruz y nuestras Hermanitas de los Ancianos Desamparados, que con su preciosa labor cantan, viven y transmiten el Amor de Dios donde más se necesita.

Qué alegría cuando se reúnen los matrimonios o los mayores en las Marías de los Sagrarios o para la limpieza. En ellos veo a los pastores que trabajaban guardando el rebaño y que admirados recibieron la noticia del nacimiento de Jesús y fueron corriendo a verlo y asistirlo. Eso mismo hacen también nuestros adultos del Itinerario de Formación, de la Adoración Nocturna o de las Cofradías o de Cáritas Parroquial.

Qué gozo cuando vienen tantos y tantos a pedir el bautizo o la comunión para sus hijos, y otros jóvenes a pedir el matrimonio. En todos ellos quiero ver a los magos de oriente que desconocían la fe, pero que iluminados por una estrella también se dirigen al portal. Hay quien quiere hoy apagar las “estrellas” que dirigen a Dios. Los cristianos, con nuestro testimonio debemos ser luz del mundo, sal de la tierra para los demás, especialmente para los alejados de la Iglesia, aunque cercanos siempre en el corazón de Dios.

Qué bueno cuando cada día os veo rezar el rosario o celebrar la Misa. Es entonces cuando el Misterio del Belén se enciende y todos contemplamos a un Dios grande que se hace niño, –que se hace Pan de Eucaristía–, para vivir con nosotros y dársenos en alimento espiritual. Es ese el momento en el que nos reunimos como familia y dejando a un lado cansancios y temores nos llenamos del Espíritu del Señor y tomamos fuerza para seguir adelante.

Esta parroquia de Torreperogil es un don y una tarea que todos debemos construir. Es como el Belén donde todos viven y actúan para la gloria de Dios y el bien de los hermanos. Una comunidad de hermanos en medio de la selva de cemento de nuestra sociedad. Igual que muchos acuden hoy al gimnasio a fortalecer los músculos, nuestra parroquia se debe convertir en un lugar donde todos puedan fortalecer el espíritu, el corazón, el amor y la fraternidad. Esa es todavía una tarea siempre por hacer, pero ya estamos en camino y eso es lo importante. Queda mucho por andar y por mejorar, sí, pero tenemos claro nuestro origen y nuestra meta: Jesucristo.

Desde aquí quiero invitaros a que todos contemplemos el Belén en nuestras vidas y que caigamos en la cuenta de que Belén está este año en nuestra comunidad de Santa María de Torreperogil.

Desde aquí tampoco quiero olvidar a todos aquellos hermanos o feligreses que por cualquier motivo no lo pasan bien en Navidad: los enfermos, los solitarios, los que han perdido un ser querido, los que se encuentran en necesidad o sufren cualquier otra tristeza. Jesús nació entre vosotros y con vosotros permanece.

¡Un abrazo a todos! ¡Feliz Navidad!

Vuestro párroco, Facundo López Sanjuán