- Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
- Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Evangelio según san Juan
Desde entonces Pilato trataba de librarle. Pero los judíos gritaron: «Si sueltas a ése, no eres amigo del César; todo el que se hace rey se enfrenta al César.» Al oír Pilato estas palabras, hizo salir a Jesús y se sentó en el tribunal, en el lugar llamado Enlosado, en hebreo Gabbatá. Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia la hora sexta. Dice Pilato a los judíos: «Aquí tenéis a vuestro rey.» Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera! ¡Crucifícale!» Les dice Pilato: «¿A vuestro rey voy a crucificar?» Replicaron los sumos sacerdotes: «No tenemos más rey que el César.» Entonces se lo entregó para que fuera crucificado.
Oración
Pilato tuvo en su mano salvarte, solo habría necesitado un poco de valentía y de fuerza. Él sabía que eras inocente. Pero el miedo le pudo. Por nuestros miedos, perdón, Señor. ¿Y los demás? Ansiaban la libertad respecto del César, pero hasta en eso te traicionaron a ti y se traicionaron a sí mismos: “¡No tenemos más rey que el César!” –decían–. Vendieron hasta su dignidad por crucificarte. También hoy, Señor, hay quien vende su dignidad en aras de lo que no es ni bueno ni justo. Tú guardabas silencio. Soportaste la ignominia de la injusticia sobre tu persona por parte de unos y de otros. También hoy por parte nuestra te echamos fuera de nuestras vidas, de nuestras almas, de nuestras familias, de nuestro pueblo… Señor Jesús, juzgado inicuamente por Pilato y sentenciado a muerte, danos tu Espíritu de fuerza y valentía para que te proclamemos Rey y Señor de nuestras vidas.
Señor, ten piedad… y Padre nuestro…