Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Evangelio según san Juan
… Y allí le crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: «Jesús el Nazareno, el rey de los judíos.» Esta inscripción la leyeron muchos judíos, porque el lugar donde había sido crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, latín y griego. Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: «No escribas: `El rey de los judíos’, sino: `Éste ha dicho: Yo soy rey de los judíos’.» Pilato respondió: «Lo que he escrito, lo he escrito.»
Oración
Siempre me duele, Señor, imaginar el momento en el que te clavan en la cruz. Me aterra el terrible dolor, ver tu cuerpo suspendido en cuatro puntos, tus dificultades para respirar, las afrentas y la sensación de derrota final. Y, sin embargo, en el evangelio leo que en la misma cruz aparece la confesión de tu realeza. ¿Quién puede amar y servir a un rey crucificado? Ese es el escándalo y la necedad que dice Pablo para judíos y griegos y también para el hombre moderno, y por eso tantos abandonan. ¡Tú en la cruz, nuestro rey! Por amor estás ahí, por amor y por fe permaneces ahí. Estoy seguro, Señor, que aún en medio del suplicio, en tu corazón tenías paz, y que en tu rostro dolorido se dibujaba la serenidad, porque estabas convencido de que todo se había cumplido. Ayúdanos a no tener miedo, ayúdanos a confiar, incluso en medio de nuestras cruces.
Señor, ten piedad… y Padre nuestro…