El viernes, 30 de octubre a las 12:45 h. fallecía en Martos mi padre Aurelio López Garzón digna y religiosamente, tras una grave enfermedad de tres meses. Ayer sábado le dábamos cristiana sepultura en mi pueblo de Torres. Han sido momentos realmente emotivos para mí y mi familia. Durante su enfermedad ha necesitado nuestra continua atención y ese ha sido el motivo principal del parón del blog en estos meses. En los pocos artículos de este tiempo podréis leer entre líneas mis sentimientos.
Ayer, al final de la hermosa celebración de sus exequias en Torres, me pidieron unas pequeñas palabras que improvisé sobre la marcha. Es difícil reproducirlas tal cual, pero en el artículo siguiente intento hacerlo. Las dije con toda emoción y con el corazón en la mano… y como digo al final… a todos, especialmente a mis amigos de Martos, muchas gracias….
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Acabamos de celebrar con gran esperanza la Eucaristía. La Eucaristía es siempre acción de gracias a Dios Padre por Jesucristo el Señor. Os puedo asegurar que durante esta celebración y durante estos últimos meses no he hecho otra cosa que darle gracias a Dios por el don de la vida de mi padre, sus sesenta y seis años, y –aunque pueda resultar extraño– por su enfermedad y el modo de su muerte. Gracias a Dios, que sabe hacer las cosas bien, aunque a veces a nosotros no entendamos sus caminos y nos duelan. Gracias a Dios porque mi padre ha muerte en él: “!Dichosos los que mueren en el Señor!” dice la Escritura y nos los ha recordado nuestro obispo en su homilía. Gracias a Dios porque en estos días a mi familia y a mí no nos ha faltado su consuelo y su fortaleza.
Durante estos tres meses de dura enfermedad mi padre me ha dado unas enormes lecciones de humanidad y fortaleza en unas ocasiones, de debilidad y de fe en otras. Entre las muchas cosas que nos ha dicho quiero destacar dos consejos que guardaré siempre en mi alma: el primero, no tener miedo a nada, ser fuertes y valientes en todo; el segundo, –y fueron sus ultimas palabras para mí la noche anterior a su muerte–, ser buenas personas, es lo que más vale.
Quiero dar las gracias a todos los que nos habéis acompañado en estos momentos y durante toda la enfermedad.
- Gracias nuestro obispo D. Ramón, por su seguimiento de la enfermedad, por su presencia y por sus palabras de aliento y apoyo.
- Gracias estos hermanos sacerdotes, tan numerosos en esta celebración a pesar de ser sábado y ser un día de actividades en las parroquias, gracias todos los que no han podido venir y se han disculpado. Me siento realmente emocionado. De una forma especial dar las gracias a los sacerdotes que han pasado por esta parroquia de Torres: creo que casi todos habéis gozado del aprecio y la amistad de mi padre, además de tantos otros. Gracias a D. Alfonso por la preparación de esta bellísima celebración, y a mis compañeros de Martos de los que tanta ayuda he tenido estos días.
- Gracias al equipo médico de Hospital Médico-Quirurgico de Jaén y a los del Centro de Salud de Martos por sus cuidados, por su humanidad y su profesionalidad durante la enfermedad de mi padre, a pesar de las carencias del sistema.
- Gracias a todos los que habéis venido esta tarde a la celebración: a mis paisanos, tan queridos, de Torres, ya vengo muy poco por el pueblo pero siempre os llevo en mi alma. A mis antiguos feligreses y amigos de Villacarrillo, de La Guardia de Jaén, de Andújar o de Martos. Habéis demostrado un autentico y sincero aprecio por mi persona y por mi familia, y sobre todo por mi padre, porque en todos esos lugares mi padre ha dejado muy buenos amigos. Gracias a las personas que habéis venido de otros lugares de la provincia y de España, y a los que no pudiendo venir han disculpado con tanta caridad su ausencia.
- Y gracias, sobre todo, a mi madre y hermana, que durante estos tres meses de enfermedad no habéis dejado un momento de atender y sentir y amar a mi padre. A todos ¡GRACIAS!
Y por último, y recordando a mi padre: no tengamos miedo nunca y seamos buenas personas. Dios os lo pague.
Noviembre 1, 2009 at 8:08 pm
Emotivo fue el entierro de tu padre ayer en Torres,pero a mi me parecio todavia mas emotivo esas palabras que dedicastes a tu querido padre,madre y hermana. Conoci poco a tu padre pero me parecia una persona ocurrente y buena gente.Cuando una persona tiene buen corazon aconseja buenas cosas,aunque sean casi en la hora de su despedida. como el lo hizo.Ahora son monentos muy dolorosos para ti y tu familia,pero lo mismo que Dios ha estado con vosotros durante estos meses de enfermedad va a seguir estando en estos momentos de tristeza. Facundo no olvides que en Martos tienes unos amigos que siempre que nos necesites ahi estaremos, no lo dudes,mas en estos momentos.un abrazo
Noviembre 1, 2009 at 11:57 pm
“He resucitado y ahora estoy siempre contigo”, nos dice el Señor, y mi mano te sostiene. Dondequiera que puedas caer, caerás entre mis manos, y estaré presente incluso a las puertas de la muerte. A donde ya nadie puede acompañarte y a donde no puedes llevar nada, allí te espero para transformar para ti las tinieblas en luz. (Benedicto XVI)
Estimado Facundo: descanse en Dios tu padre. Él en comunión contigo te seguirá ayudando en tu ministerio. Un abrazo.
Noviembre 2, 2009 at 1:08 am
Difícil es siempre aceptar la perdida de un ser querido, cuanto mas la perdida de un padre, de un marido… emotivas las palabras que en la homilía del funeral y hoy aquí has escrito tu sobre tu padre, en ellas transmites una serie sentimientos, de emociones que llegan al corazón, ya que en ellas hablas de los recuerdos, recuerdos que conforme vayan pasando los días se te harán mas vivos, mas presentes, y eso es algo muy bonito porque ese es el mejor de los homenajes que le puedes hacer a tu padre. El recuerdo, porque con el recuerdo lo que haces es mantenerlo siempre vivo. Y para ti y tu familia será la mejor forma de sentirlo cerca de vosotros.
El hecho de que este presente en tu corazón, en tus recuerdos, en tu vida cotidiana, es mas te podría decir que estoy seguro que aunque hoy este ya gozando de ver y estar en la presencia de Nuestro Señor, por ser hombre bueno y justo, estará siempre a tu lado, apoyándote, en todo lo que hagas, porque el vive en ti.
Hay que ser buenos, te decía tu padre, y creo que eso te lo enseño a ti y a hermana muy bien, ya que de sus enseñanzas os habéis convertido en las personas tan estupendas que hoy por hoy sois, hay que ser bueno, si sobre todo mira el ejemplo de tu madre, el ha estado enseñándote y formándote para la vida desde el día en que naciste hasta su final, y no por eso nunca te ha dejado, de enseñar, no hay que tener miedo.
Y la muerte no es el fin de algo, al contrario, es el comienzo de una nueva vida, es el renacer. Y yo creo que tu padre ayer se sintió muy contento porque vio que su familia, sus seres mas queridos, los mas importantes para el no están solos, al contrario, están rodeados de muchos y muchos amigos que con vuestra sencillez y vuestra forma de ser, y vuestra alegría peculiar que os enseño os habéis sabido ganar.
Tenéis muchos, muchos amigos todos ellos muy buenos, y como vosotros han sentido la pérdida de ese gran amigo como es tu padre.
Noviembre 2, 2009 at 1:09 am
Siento enormemente la muerte de tu padre.Los que lo conocimos siempre lo recordaremos como un hombre alegre y simpático, generoso, dando siempre cerezas y otras cosas, orgulloso de ti, y buen amigo. Descanse en paz. No pudimos ir a su entierro pero ya nos han contado que fue hermosísimo, multitudinario y muy consolador.
Noviembre 2, 2009 at 4:00 am
Lamento mucho la pérdida de tu padre. Me quedé parado cuando me enteré de la noticia. Un abrazo para tí, para tu madre y para Ana Mari. Aurelio, descanse en paz.
Noviembre 2, 2009 at 6:11 pm
mi mas sincero pesame , pues aun que no nos conocemos pertenezo asu parroquia padre .
Noviembre 3, 2009 at 12:12 pm
Acabo de enterarme por la página, de la muerte de tu padre. Sé que la Esperanza en la Resurrección te sostiene y pido que sostenga también a tu familia.
Te dedico una oración de mi Padre Fundador, que fue un sacerdote como tú, profundamente enamorado de Jesucristo. José Gras.
” Yo sólo quiero pensar en ti, vivir en ti, morir en ti. Morir en ti no es morir, es entrar en la mansión de la felicidad infinita, es volar a tus brazos gloriosos, es cerrar los ojos a este mundo para abrirlos, bajo los esplendores de tu Corazón, en los campos de la eterna luz.
Concédeme, Vencedor de la muerte, la gracia de participar de tu victoria divina”
De esa victoria, tu padre goza ya
Noviembre 5, 2009 at 10:32 pm
me entere tarde de la muerte de tu padre,no le conocia, pero cuando sientes aprecio a una persona tambien sientes su dolor,la fe y esperanza en la vida eterna nos debe de confortar, piensa en esa gran fiesta a la que Jesus nos invita y de la cual tu padre ya disfruta,dedico una oracion por su descanso eterno.un saludo afectuoso