“¡Alaba alma mía al Señor!” hemos cantado en el salmo de esta Misa con la que damos comienzo al año XL de historia de nuestra comunidad parroquial de la Asunción de Martos. Se cumplen ahora los 39 años desde la firma del Decreto de su erección por parte del entonces obispo de Jaén, D. Félix Romero Mengíbar. Entramos, pues, en el año XL y este es un momento oportuno y hermoso para mirar agradecidos al pasado, para fortalecernos en el presente y para animarnos esperanzados hacia el futuro.
He querido convocaros en el nombre del Señor en este día para alabar juntos, con toda el alma, al Señor que mantiene su fidelidad generación tras generación. De eso sois testigos aquellos que recordáis ahora los inicios de la andadura de esta comunidad. Desde aquellas primeras dificultades y esperanzas hasta hoy nuestra comunidad ha tenido una hermosa y fructífera historia animada siempre por el Espíritu del Señor. Ahora le alabamos por su continua asistencia y fidelidad. Quiero recordar, agradecido, a todos los fieles que han tenido un trabajo y un compromiso en la construcción de esta Comunidad. Muchos han fallecido y gozan ya de la luz del Señor en la comunidad de los santos en el cielo; por ellos rezamos y a ellos nos encomendamos. Otros, los que vivís estos momentos, sacerdotes y laicos, catequistas, matrimonios, jóvenes y mayores, monaguillos, niños, mujeres y hombres… a todos –repito– a todos, muchas gracias por vuestro esfuerzo. Ahora os animo también a que contempléis vuestra obra en esta parroquia: ¡Habéis hecho una gran obra! ¡Dios os lo pague!
Gracias a vuestro trabajo y compromiso contemplamos ahora una Comunidad grande, variada y rica en vida cristiana, a pesar de las dificultades, también crecientes, en la actualidad. Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra (Mt 5,14-14) en nuestro contexto actual en nuestro barrio y en nuestro pueblo. Somos conscientes de los obstáculos que en el momento presente tenemos, tanto los que nos vienen de fuera de la Iglesia como de aquellos que nosotros mismos por nuestra debilidad creamos. Dios nos dé la fuerza de su Espíritu para superar unos y otros.
De cara al futuro, como cristianos que somos, no podemos perder la esperanza. Los cristianos somos hombres y mujeres de esperanza. La historia nos enseña que en medio de las peores crisis, la fe de los cristianos y la vida eclesial siempre han crecido en número e intensidad. No nos basamos sólo en datos sociológicos, -que los hay-, sino en el convencimiento de que Dios no abandona a su Iglesia, de que él mantiene su fidelidad perpetuamente. Nuestro Dios es el Dios del futuro. Como dijo Benedicto XVI en su viaje a Austria, “donde está Dios, hay futuro”.
Ahí está la clave para nuestro futuro como comunidad parroquial, y si me lo permitís, como entera sociedad humana: poner a Dios, dejarle sitio, dejarnos iluminar y guiar por él, porque sólo en él está la clave para la comprensión del ser humano en su verdad más íntima. Ese es el sentido del lema que hemos escogido para este año XL de vida de nuestra Parroquia de la Asuncion: “Enraizados y edificados en Cristo Jesús”. Son palabras inspiradas en la segunda lectura de esta Misa (Col 2,6ss).
La imagen de ese lema es preciosa. “Enraizados”, es decir, con nuestra raíz plantada en Cristo Jesús. Todos nosotros sabemos de la importancia de la raíz de un árbol. La raíz no se ve, pero da vida y consistencia, fuerza y estabilidad al árbol. Eso mismo hace Cristo con nosotros si nos arraigamos en él. Uno de los problemas mayores de nuestra sociedad es precisamente la pérdida de su arraigo, de su raíz, de su identidad. Cuando no valoramos nuestra raíz todo se vuelve inestable, opinable, falto de firmeza y seguridad…, relativo. Nuestra raíz, como cristianos, como personas, como comunidad es Cristo. Esta imagen de la raíz es análoga a aquellas otras que también utiliza el Señor en el evangelio, de la roca, el cimiento, o el corazón. Este año debe ser un año para profundizar en nuestra raíz, en nuestra identidad cristiana. Para eso necesitamos una mayor formación en todos los aspectos que nos ayude a entender más y mejor a nuestro pueblo, a nuestras gentes, a nuestra sociedad, y sobre todo… a nuestro Cristo.
“Edificados”, es decir construidos en Jesucristo. Son los aspectos visibles de la vida cristiana que también deben ser vistos y reconocidos por todos. Nuestro edificio, y no me refiero solo a este templo, sino a nuestra vida, a nuestro trabajo y actividad en todos los órdenes, debe trasparentar la presencia de Cristo en nuestros corazones. Lo dice el Señor: “que vean vuestras buenas obras, para que den gloria a vuestro Padre del cielo” (Mt 5,16). Edificar en Cristo significa hacer aquello que nos lleve a nosotros y a todos aquellos que nos vean a ser casa y lugar visible de la presencia de Dios en nuestro mundo. En este sentido, queridos hermanos, debemos promocionar todo aquello que nos lleve a ser auténticos misioneros y trasmisores del Evangelio de la caridad y de la vida en nuestra Comunidad con obras y palabras.
“Effetá – Ábrete” decía Jesús en el Evangelio. No seamos ciegos, ni sordos, ni mudos. Nuestro mundo reclama hoy por hoy profetas que tengan la suficiente sensibilidad para mirar de frente, para poner oído al clamor de la injusticia y la mentira, y la suficiente valentía para hablar la Palabra de Dios a todos. Profetas que, -sin imponer nada-, propongan a todos la grandeza, la belleza, la verdad y la luz del Evangelio. Ábrete, llénate de Dios y dalo a los demás. Ábrete, comprende donde está la luz y la verdad para ti y para todos. Ábrete, Dios está actuando en ti, en la Iglesia, en el mundo, no seas ciego, ni sordo. No tapes tus sentidos a la realidad. Ponlos al servicio de la verdad. ¡Ábrete!.
En este momento, que comenzamos el XL Año de nuestra Parroquia de la Asunción de Martos, que culminará en septiembre de 2010, ponemos todos nuestros propósitos, ideas y actividades, todo nuestro proyecto pastoral en las manos de Dios. Que la santísima Virgen María, asumpta al cielo, nuestra titular, interceda por nosotros ante Dios. Amén.
Septiembre 12, 2009 at 4:22 pm
Perdonad por mi ignorancia pero, ¿estamos celebrando el 40º Aniversario de nuestra parroquia antes de cumplirse?. Me llama poderosamente esa curiosidad, pues, daba por hecho que este tipo de celebraciones se hacían una vez se ha cumplido la edad.
Cordiales saludos.
Septiembre 14, 2009 at 9:23 pm
Querido Tato: en el post siguiente donde explico el sentido del Logo explico también el motivo de por qué este tipo de aniversarios se celebran durante el año en curso… Muchas gracias
Septiembre 15, 2009 at 1:44 pm
Estimado Facundo: yo creo que se comete un “pequeño” error, ya que lo que celebramos este año es la entrada en el 40º Aniversario, siendo el próximo año el 40º Aniversario propiamente dicho.
Pones varios ejemplos, pero ninguno refuta tu o vuestra postura, sea decisión tuya o conjunta con alguno de los consejos parroquiales, pues; dices: ‘los años 1901-2000 se consideraron siglo XX’, contradice tu postura, de lo contrario en el año 2000, por ejemplo y según tú, habríamos entrado en el año 2001 y por tanto viviríamos en el siglo XXI, precisamente porque los siglos son de cien años, hasta que no se ha consumido el año 100, esto es, cuando el calendario marca ya el año 101, no se entra en el siguiente siglo, por esto no podemos celebrar el siglo XXI en el año 2000; dices: ‘Y otro ejemplo más: el 2000 aniversario del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo se cumplió en la navidad de los años 2000-2001′, este te contradice con más claridad, pues el 25 de Diciembre del año 2000 Jesús cumple precisamente 2000 años, su 2000 Aniversario se estará celebrando hasta el 25 de Diciembre del año 2001 como cualquier hijo de vecino; dices: ’se celebró con todo un Jubileo Universal que duró todo un año y que comenzó en la Navidad de 1999 con la apertura de la Puerta Santa por parte de Juan Pablo II’, este tampoco te ayuda mucho pues, la apertura del año jubileo 2000 en la navidad de 1999 fue algo simbólico, tal vez por la simbólica fecha, valga la redundancia, pero a efectos en todos los papales (como diría mi abuelo), el 1 de Enero del año 2000 da comienzo el año Jubileo 2000 y se celebra hasta el 31 de Diciembre del año 2000.
Como ves, podemos seguir celebrando el 40º Aniversario de la Parroquia de la Asunción de Martos este año, será una anécdota para los anales de la historia de nuestra parroquia que el párroco D. Facundo López Sanjuán celebró con un año de antelación su 40º Aniversario. No hay mayor problema, pero como dice el dicho: rectificar es de sabios.
Un abrazo.