“Caminad según el Espíritu…
Los frutos del Espíritu son amor, alegría, paz, tolerancia,
amabilidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio de sí mismo.
No hay ley frente a esto…
Si vivimos gracias al Espíritu, procedamos también según el Espíritu.”
(Gál 5,16.22-25).
* AMOR: El primer don del Espíritu es el amor. El amor es la entrega de la vida. Es El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.
* ALEGRÍA: El segundo don es la alegría. La alegría es la capacidad de gozar por el bien de las personas y de las cosas. San Pablo nos invita a los cristianos a estar y a ser alegres. «Estad siempre alegres en el Señor, os lo repito estad alegres. Que todo el mundo os conozca por vuestra bondad»
* PAZ: La paz es el tercer don del Espíritu. Es, en la Biblia, la suma de todos los bienes. Una de las mas grandes promesas de Dios. La paz siempre es el fruto de la justicia. Cristo es nuestra paz. Si quieres la paz trabaja por la justicia.
* TOLERANCIA: El cuarto don del Espíritu es la tolerancia, o la capacidad de aceptar y acoger al que no es como nosotros, sin perder cada uno su propia identidad. En la tolerancia está el fundamento de la unidad de todos los hombres.
* AMABILIDAD: El Espíritu también nos bendice con la amabilidad. Es amable quien acoge cordialmente por amor al que se acerca. Jesús es amable con los más desgraciados de su mundo.
* BONDAD: el sexto don del Espíritu es la bondad. Es bueno quien adapta su vida a la verdad y a la autenticidad. Es bueno quien sabe servir y amar. El joven rico fue quien llamó a Jesús “Maestro bueno”.
* FE: La fe es sinónimo de confianza y adhesión. Cree quien sigue. Sigue quien se agarra a Jesús. La fe es el fundamento de lo que se espera y la prueba de lo que no se ve. Por eso es la fe viva la que nos salva.
* MANSEDUMBRE: La mansedumbre no es el acomplejamiento, sino la dulzura, la humildad, el reconocimiento de la propia verdad. “Dichosos los mansos, porque ellos heredarán la tierra”.
* DOMINIO DE SÍ: El dominio de sí es la garantía de nuestra libertad. Sólo quien se domina a sí mismo y a sus caprichos sabe ser libre para darse a los demás. Ser señor de uno mismo, para no ser esclavo de nada ni de nadie.
Junio 5, 2009 at 6:02 am
hola P. Facundo:
Te descubrí por esas cosas de Dios en la web, y te digo que tus homilias y reflexiones realmente llenan e iluminan. Felicitaciones. Te invitamos a que compartas con nosotros tu muy buena y cortada pluma.
Un abrazo desde Argentina.
Pablo
nuestro blogs: http://www.sacerdotessinfronteras.blogspot.com