Febrero 2009


El mes de febrero se identifica en nuestras comunidades parroquiales como el mes de Manos Unidas, la Campaña contra el Hambre. Esta ONG católica cumple cincuenta años al servicio del tercer mundo en infinidad de proyectos de desarrollo. Es de las ONG’s más antiguas y de mayor prestigio del mundo y como católicos podemos sentirnos realmente orgullosos de la misma. Si queréis más información podéis verla en www.manosunidas.org.

Este año en nuestra parroquia y en las demás parroquias del arciprestazgo tenemos un proyecto de acondicionamiento de un centro de formación agrícola en la ciudad de Memni en Costa de Marfil, África. Esa granja-escuela ya existe, pero tiene graves deficiencias en sus infraestructuras, se trata de acondicionarla para que pueda atender los casos de chicos y chicas que necesitan esa formación. Podéis ver el resumen del proyecto en

http://www.parroquiadelaasunciondemartos.es/pdffiles/Proyecto%20Manos%20Unidas%202009.pdf

Además de las colectas de este próximo fin de semana, en la parroquia de la Asunción, los niños de catequesis ya están trabajando el tema y recogiendo donativos en las huchas. La cena del Hambre este año la hemos retrasado por diversos motivos al sábado, 7 de marzo, con algunas sorpresas. Los jóvenes también tendrán alguna actividad extra. En fin, esperemos que todo se desarrolle bien y, a pesar de la crisis de España, la solidaridad no entre en recesión.

Hace unos días recibí un documento que daba 10 razones para colaborar con Manos Unidas. Os lo transcribo para que lo penséis:

 

1. Es una de las ONG’s con más experiencia: Nació en 1960 como una campaña puntual contra el hambre; y, a partir de 1978, adquirió plena personalidad jurídica, pasando a denominarse “Manos Unidas”. La campaña contra el hambre de este año es la número 50.

 

2. Es una ONG católica y a la vez autónoma: Manos Unidas es una ONG sensible a los necesitados, sin distinción de raza, religión o país. Aunque no es una ONG confesional, su inspiración, su personal y su programa son esencialmente católicos. Está dirigida por seglares y goza de personalidad jurídica propia y, por tanto, de total autonomía, de acuerdo con sus estatutos.

 

3. Es una ONG española: Manos Unidas es una iniciativa española. Está presente en todas las provincias y diócesis a través de sus 71 delegaciones, y también en casi todos los Municipios y Parroquias a través de sus “enlaces parroquiales”.

 

4. Está formada por voluntarios: Desde el principio, Manos Unidas apostó por el voluntariado como forma de gestión. Al no gastar nada en personal, de 1 € entregado a Manos Unidas, 92 céntimos llegan al Tercer Mundo en proyectos de desarrollo. Tan sólo se pierde el 8% en publicidad, materiales formativos y gastos de oficina.

 

5. Es una ONG de Desarrollo: Los medios de comunicación nos ofrecen con frecuencia espectáculos de solidaridad, donde se pretende recaudar la mayor cantidad de dinero para remediar desgracias y catástrofes. También algunas marcas prometen en su publicidad que, al consumir su producto, vamos a ser solidarios con no sé quiénes… Sin entrar en juzgar la ética de esos programas o de ese tipo de publicidad, se detecta un fallo de raíz: el estilo de ayuda o de solidaridad está ya totalmente desfasado, aunque funcione psicológicamente, provocando placer momentáneo de conciencia de los consumidores. Manos Unidas pretende ayudar a los pueblos a desarrollarse desde la base: No da un pez, sino la caña (¡y les enseña a pescar!).

 

6. Da prioridad a los proyectos: Manos Unidas trabaja a partir de proyectos de desarrollo. Estos proyectos están elaborados por las personas del Tercer Mundo y tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida de la población para que puedan llegar a ser autosuficientes. Por eso, Manos Unidas siempre pide la participación activa de la población beneficiada.

 

7. La mayor parte de sus fondos son privados: Aunque en los últimos años está creciendo la aportación de distintos organismos públicos (17%), la mayor parte de los fondos (83%) provienen de personas preocupadas por los problemas del Sur (que colaboran a través de cuotas de socios, de donaciones y herencias, de diversas actividades de captación…) y de la colecta que cada año se realiza en todas las Parroquias de España, el segundo fin de semana del mes de febrero.

 

8. Sensibiliza e informa a la sociedad: Muchos desconocen que el primer objetivo de Manos Unidas no es financiar proyectos de desarrollo, sino “sensibilizar e informar a la opinión pública sobre la realidad del Tercer Mundo, para impulsar cambios que promuevan la justicia, dando a conocer los valores culturales, sociales y religiosos de esos pueblos, presentando una visión de la interdependencia entre el Norte y el Sur”.

 

9. Invita a la solidaridad y al cambio de vida: Manos Unidas está convencida de que la desaparición del hambre, la pobreza, la malnutrición, la enfermedad, la falta de instrucción y el subdesarrollo va unida a la desaparición de sus causas: la injusticia, el desigual reparto de los bienes, la ignorancia, los prejuicios, la insolidaridad y la insensibilidad. No obstante, para erradicar estas lacras y sus causas es necesaria una profunda conversión personal de cada uno de nosotros. Por eso, cada año, el viernes anterior a la Campaña, Manos Unidas celebra el Día del Ayuno Voluntario en el que se invita a todos a solidarizarse simbólicamente un día con los millones de personas que ayunan a diario por necesidad.

 

10. La última (y primordial) razón para colaborar con Manos Unidas es el hecho en sí de la pobreza, del hambre, de la esclavitud, de la deuda externa… que empeora por momentos:

-Primer Objetivo del Milenio: erradicar la pobreza a la mitad en 2015. Personas de menos de 1€/día.

-El hambre castiga a 923 millones de personas.

-907  millones en países en vías de desarrollo.

-2.700 millones viven en la miseria absoluta.

-1.000 millones viven con menos de 1€/día

-162 millones con menos de 50 céntimos €/día.

-5 millones de niños mueren al año por hambre.

 

Ciertamente poco podemos hacer solos, pero uniendo esfuerzos aliviamos necesidades, y sobre todo sensibilicémonos nosotros mismos. El hambre está ahí y lo peor que haríamos sería no verlo y cruzarnos de brazos…

Son las 10:20 h. del día de San Blas. Estoy en mi despacho arreglando papeles. El teléfono no para de sonar. Son hombres y mujeres de distintas edades preguntando a qué hora es la bendición de las rosquillas de san Blas. Supongo que no habrán venido a misa el domingo, porque se avisó por activa y por pasiva que a las 11 y a las 19:30 h. Además está en los carteles del cancel de la iglesia, en la hoja parroquial y en la web.

Me quedo pensando un momento en aquel pasaje del evangelio de san Juan (cap. 6) en el que muchos buscan a Jesús después de la multiplicación de los panes y los peces: quieren hacerlo rey, porque les ha dado de forma extraordinaria lo que necesitan para vivir. A veces los humanos somos así de cortos de miras. Nos contentamos con muy poquito. Y lo que de veras tiene importancia y enriquece, ¡qué poco interés!

En ese pasaje del Evangelio Jesús va a aprovechar para dar uno de sus mejores discursos: el discurso del Pan de Vida. Jesús comienza diciendo a aquellos oyentes que lo buscan no porque han visto signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Que no es ese el verdadero pan, sino el pan que él dará. Que no trabajen por las migajas, sino que lo hagan, con todo ahínco, por el pan nuevo que él dará: el Pan de la Vida eterna.

En ese discurso Jesús dirá perlas como estas:

-   Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.

-  Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí… el que cree tiene vida eterna.

-  Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

-  Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

Incluso a nosotros nos sorprenden estas palabras de Jesús y eso que llevamos veinte siglos celebrando la Eucaristía. ¿Cómo no iba a sorprender a aquellos contemporáneos suyos, que después de ese discurso consideraron que Jesús estaba loco y lo abandonaron en masa?

Las masas lo querían proclamar rey cuando no alcanzaban la profundidad de su mensaje; ahora las masas lo abandonan cuando él les habla de lo verdaderamente importante, del pan que da vida eterna. Las masas siempre son impersonales, son fáciles de manipular –todavía hoy lo vemos desgraciadamente-.

Ya ha pasado la primera celebración de la bendición de las rosquillas. La iglesia estaba abarrotada. Todavía siguen viniendo algunas personas que por motivos personales no han podido venir antes. En medio de la masa he intentado decir lo mismo de Jesús: hay otro pan, el pan de la vida, el que nos da Jesucristo cada domingo, -cada día incluso-, ese es el que vale. ¿Rosquillas de san Blas? Bien, en tanto nos recuerdan el pan de cada día, por el que nuestros hombres y mujeres trabajan y se lo ganan con el sudor de sus frentes, el pan que a tantos hermanos nuestros les falta en el mundo entero, el pan que ahora tanto cuesta a los que sufren la crisis –cada vez más-, el pan de la dignidad y del progreso de los nuestros.

Pero está el otro pan, el que baja del cielo para la vida del mundo –la Eucaristía-. A Jesús lo abandonaron cuando habló de este pan, como muchos abandonan hoy la eucaristía. Jesús, decepcionado y triste por aquel abandono, preguntó a sus discípulos: “¿También vosotros queréis marcharos?”. Y Pedro le contestó: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna…”.

Mi compromiso es trabajar por ese pan que da la vida, y por esas palabras de vida eterna. En la tarea seguimos…

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