cruz del lloro 

Esta mañana, Amador, me he llevado una grata sorpresa, al salir a abrir las puertas de la iglesia he visto nuestra querida “Cruz del lloro” sin la corona de laurel seca que antes lucía. Sí, ya sé que esa corona de laurel es el homenaje de las buenas gentes del barrio a los hermanos Carvajales, que por defender la verdad, el honor y la dignidad fueron tirados injustamente desde lo alto de la Peña de Martos por mandato de Fernando IV, el emplazado. Esa historia es preciosa y está llena de buenos ejemplos y de valores que honran la historia de nuestro pueblo. Me gusta que se honre esa memoria. Pero una vez pasado ese merecido homenaje no me gusta ver la cruz del lloro tapada con esa corona que se seca y afea el monolito, del cual nos debemos sentir orgullosos ya que quedan pocos ejemplares similares en España.

Yo les propuse a los buenos ciudadanos de la Asociación de vecinos que pusieran la corona al pie del monolito y no en la misma cruz, pero en fin, es normal que nadie quiera cambiar ese gesto, -por otra parte, ya digo muy respetable-. Ellos comprendían mi propuesta y yo la suya, y me prometieron que en cuanto se secara la quitarían, y efectivamente así ha sido. ¡Gracias!

Ahora luce la cruz del lloro en su majestuosa esbeltez y sencillez, recuerdo de nuestra historia y signo para mí, y espero que para muchos, de unos valores no sólo religiosos, sino culturales e históricos que todos los marteños (y yo ya me considero uno de ellos, puesto que aquí vivo, pazco y gozo) debemos guardar como un auténtico tesoro que nos identifica y define.

Creo que en el cielo los Carvajales también deben gozar, puesto que su honra y honor tenía una fuerte inspiración religiosa, y seguro que en su memorial gustan de ver la Cruz de aquel que también injustamente fue ajusticiado por nuestra salvación.

En tiempos en los que se intentan quitar los signos religiosos en nombre de no sé qué “respeto”, cuando en el fondo no hay más que una cristofobia, arrastrando lo que ya es también un signo cultural e histórico, ahí luce, hoy un poquito más que ayer, nuestra cruz del lloro abrazando a los que pasan por Príncipe Felipe, la Teja, Fernando IV, Avenida de los Olivares y Velázquez. Y ahí siga para siempre recordando las grandes gestas de nuestros antepasados y de los marteños de hoy…