Ayer comenzaba mis clases en este nuevo curso en el Seminario Diocesano de Jaén. Sigo con las mismas asignaturas en segundo de filosofía: Orígenes del cristianismo e Introducción a la Teología. En principio iba a dar también un seminario sobre valores humanos a los chavales nuevos de Introductorio, pero este año no hay nadie en este curso desgraciadamente. En julio pasado fueron ordenados cinco nuevos sacerdotes en Jaén, y sólo uno nuevo ha entrado en el Seminario para este curso.
Antes que nada hay que dar gracias a Dios por este muchacho nuevo, -Antonio de Villacarrillo-, al que conocí hace muchos años cuando era coadjutor en aquella maravillosa parroquia de la Asunción de Villacarrillo. ¡Qué tiempos aquellos! ¡Qué recuerdos!
Pero también hay que plantearse la cuestión: ¿qué está pasando para que suframos un descenso tan importante en las vocaciones al sacerdocio en nuestra Diócesis? Las causas se nos escapan: ciertamente hay factores externos que nos vienen dados de un ambiente nada propicio al planteamiento vocacional; pero también hay factores internos, y estos son mucho más preocupantes, que hacen que hoy por hoy no presentemos de forma atractiva el sacerdocio como modelo y programa de vida. No voy a entrar ahora en el tema, aunque agradecería las aportaciones serias de algún lector, que nos ilumine y nos ayude a entender esta realidad, y a trabajar por superarla…
Tengo este año dos alumnos: José de Jódar y Antonio de Villacarrillo. Se ven muy buena gente, y además han comenzado el curso con interés, lo cual es de agradecer. Aportan ideas y están interesados en los temas y en el diálogo en clase. Espero enseñarles algo y enriquecerlos de cara a su experiencia vocacional y al servicio que aportarán, -ya están aportando-, a la Iglesia.
Esta mañana también tuve una gran alegría al ver a Juan Carlos Torres de La Carolina después de su enfermedad. No puedo dar sino gracias a Dios por la milagrosa recuperación de este muchacho. Hemos rezado tanto y tantos por él… Es todo un modelo y un ejemplo de trabajo y de afán de superación…
Ver de nuevo a los compañeros profesores, a los colaboradores y religiosas, a todos los seminaristas, es un gran gozo. Espero retomar la semana que viene ese cafetito del recreo tan interesante con mis compañeros, y esas conversaciones tan enriquecedoras para mí siempre…
La verdad es que el Seminario es algo muy querido por mí… Mañana hará veinte años que entré yo en el mismo, y mucho han cambiado las cosas en este tiempo, unas a mejor, otras no tanto, pero ahí sigue esa casa y esa familia que es alegría y esperanza de la Iglesia Diocesana de Jaén…
Septiembre 25, 2008 at 1:25 pm
Orad al Señor de la mies que envíe trabajadores a su mies
Los curas andamos faltos de tiempo y de oración y eso se nota en nuestras caras y en nuestro talante. Así es dificil ilusionar a nadie. Tampoco tenemos una pastoral juvenil desarrollada y valiente que proponga el sacerdocio o la vida religiosa.
Todo está en las manos del Espíritu Santo, pero nosotros deberíamos hacer algo más. Un fuerte abrazo a los amigos de la diócesis de Jaén
Septiembre 25, 2008 at 4:20 pm
yo creo, que la gente joven es que no esta cerca de la iglesia, pues vas a misa y solamente ves personas mayores ,creo que también influye mucho el colegio ,pues el profesor de religión en las escuelas es importantísimo ,y en esto tiempos terminaran por quitarlo,solo se ven jóvenes en la primera comunión,semana santa,y poco mas
Septiembre 25, 2008 at 9:41 pm
Estoy de acuerdo con biccm es muy importante volver a inculcar esa formación religiosa a los jóvenes de hoy en día y eso también debe de partir desde el colegio, yo recuerdo cuando estudiaba que todos lo días al empezar la clase rezábamos. Y yo he estudiado en un colegio publico, no veo que mal puede crear estos conocimientos en la persona, pero no solo se debe de dar religión en los colegios los padres cuando se casan prometen educar a sus hijos en la religión, ¿ esa promesa que es solamente el día de la boda?, nosotros somos los primeros educadores de la religión, y no vale eso de con que sepa rezar el padrenuestro para hacer la comunión es suficiente, no señores esto es algo mas es saber que si rezamos es como si tuviéramos una conversación con Dios, es saber que el no quiere nada malo para nosotros, es saber que su presencia esta en la celebración de la misa aunque nosotros no lo veamos…
Parece que hoy por hoy el saber rezar y el escuchar la Palabra de Dios es malo, cuando no es verdad, desde mi punto de vista nosotros los padres somos los primeros que tenemos que dar ejemplo con nuestros actos para recuperar esa juventud entorno a la iglesia y a Cristo. Yo creo que debemos de defender y luchar por eso, es mas no creo que para ningún padre sea una desgracia que un hijo suyo quiera se sacerdote, es mas creo que seria un orgullo, y sino que me diga alguien todo lo contrario.
Septiembre 26, 2008 at 1:52 am
Desde el punto de vista nacional, estoy seguro que la idea del cura Manolo, desarrollar plenamente una pastoral juvenil, es la más acertada. Deberían tomar nota los superiores y ponerse manos a la obra.
Pero lo que se deduce del post de cura Facundo, es que la diócesis de Jaén es una de las que menos vocación desarrolla. Esto es lo que deberíamos analizar e intentar encontrar entre todos el motivo. Por que realmente a mí me parece preocupante que en nuestra provincia, una de las más subdesarrolladas en el ámbito nacional, esté ocurriendo tal cosa. Claro está, que igual es ese mismo el motivo, no lo sé.
Septiembre 28, 2008 at 12:13 am
Yo creo que el seminario es poco conocido y la gente por lo general piensa que es cerrado y aburrido. Yo recomiendo a todos y todas que vayan y vean la casa y conozca a los seminaristas y como viven y como son. Yo voy con frecuencia a las oraciones de los jueves y me gusta en todos los sentidos aunque reconozco que no tengo vocación, pero me siento agusto alli. Tambien podeis visitar su web http://www.seminariojaen.com
Saludos!!!